Aprehendizaje

El ser humano “aprehende” sólo aquello a lo que le encuentra sentido o lógica. El auténtico aprendizaje es el aprendizaje significativo, el aprendizaje con sentido, totalmente diferente a un aprendizaje mecánico basado en el único ejercicio de la memoria y muchas veces con un objetivo distinto al de aprender y más cercano al de aprobar exámenes.

Aprender es asimilar, memorizar, estudiar, instruirse, cultivarse, formarse, adquirir el conocimiento de una cosa. “Soy un recipiente en el que entran cosas, parto de un nivel y llego a otro, pero no siempre con éxito porque el nuevo nivel al que he llegado no forma parte de mí o de mi realidad, solo lo he incorporado”.
Aprehender es tomar, capturar, apresar, aprisionar, echar mano. “Lo hago mío, lo construyo, formo parte del resultado, tiene sentido para mí, he sido activo, el resultado es también, gracias a mí”.

En el aprehendizaje se relacionan los viejos conocimientos con los nuevos, lo conocido y lo que no lo es hasta ese momento, se convierte en la base. A partir ella se construye el nuevo nivel de conocimiento. El aprehendizaje asegura que el conocimiento forme parte de un todo, no se encuentra aislado, no se agarra con pinzas, forma parte de la experiencia e incluso llega a formar parte de la personalidad.

Para llegar al aprehendizaje es preciso “aprender a aprender”, que se elabore e internalice conocimientos pero también habilidades y destrezas que hacen más eficiente el aprendizaje.

El aprehendizaje también es tener tolerancia a la frustración. Ante la frustración que genera la dificultad de lo que se aprende; y no obstante tener el firme convencimiento de que se encuentra en el camino correcto y que necesita pasar por esos niveles para llegar a CONSTRUIR, el nuevo nivel de conocimiento y ver cumplido así, su objetivo.